Tomando a un desprevenido lector por sorpresa, me zambullo sigilosamente en los secretos.


lunes, 24 de mayo de 2010

raro

Siete susurros de una melodía de oro resonaban en lo más profundo de aquel risueño divenir. Eternidad naranja. Cíclicas sonrisas detenían la lluvia ácida y esbozaban una escalera caracol que conducía a la más dulce Rareza. Fugazmente y para siempre... acá.

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